Hum … así que quieres saber los precios😏 
Espero que no seas uno de esos que me escriben como si estuvieran comparando precios de gasolina.

– "¿Cuánto?"

– "¿Pero no menos?"

– "Porque en tal piso la venezolana cobra…"

Y siempre pienso lo mismo: perfecto, cariño… pues ve al piso.

Luego no te sorprendas cuando llegues y la chica no tenga absolutamente nada que ver con las fotos. Esa decepción clásica de abrir la puerta y pensar: "mmm… esto no era lo que esperaba".

Tampoco te sorprendas si parece que la despertaron hace diez minutos, si el ambiente tiene ese aroma misterioso de habitación usada todo el día, o si la higiene se resolvió con un paquete de toallitas húmedas y mucha fe.

Ah, y el clásico: tú entrando… y otro señor esperando abajo en el portal, como si estuviera en la cola de la carnicería. Romántico, ¿verdad?

Yo no trabajo así.

Cuando vienes a verme:

  • Soy la misma persona que ves en las fotos.
  • No estoy borracha.
  • No estoy drogada.
  • No estoy contando los minutos para que suba el siguiente. Porque no hay siguiente esperando.

Cuando estoy contigo, estoy contigo. Punto.

Me preparo, cuido el espacio, cuido mi higiene, cuido la experiencia. No hago producción en cadena ni maratones de clientes.

Así que cuando alguien me dice: "Es que allí es más barato…", siempre pienso lo mismo:

Claro que es más barato.

También hay hoteles de 20€ y hoteles de 300€.

Y curiosamente, nadie espera el mismo nivel de experiencia en los dos.

Pero con algunas personas, parece que sí. Y luego se preguntan por qué salen decepcionados.